La prensa confesional se moviliza contra Canalejas

Desde su llegada al Gobierno, Canalejas parece decidido a poner freno al progresivo incremento de órdenes religiosas que se ha producido en España en los últimos años y. A tal fin inicia  negociaciones con el Vaticano a fin de determinar cuáles deberían ser las que, por estar amparadas por el Concordato de 1851, habrían de quedar fuera de la nueva ley de asociaciones. Como quiera que no hay visos de llegar a un acuerdo, Canalejas decide pasar a la acción. A finales de mayo, la Gaceta de Madrid hace público un Real Decreto por el que se abre un proceso de regulación administrativa de las asociaciones religiosas que no se acogieron al realizado en 1902.  El malestar ocasionado por el decreto se incrementará de forma notable cuando días después aparece publicada en el periódico oficial una Real Orden en la que se dispone que no se consideren manifestaciones públicas (expresión utilizada por el artículo 11 de la Constitución de 1876 para limitar el culto de confesiones religiosas distintas de la católica al ámbito privado) a aquellas «ceremonias, ritos, usos o costumbres de cultos distintos del de la religión del Estado». Ahí se acabó la tregua, el litigio queda planteado de forma abierta. La norma dictada supone la instauración en la católica España de la tolerancia de cultos sin ningún tipo de limitaciones. Si la cautela introducida por Cánovas en el texto constitucional no había podido evitar las protestas de muchos católicos, la eliminación de las trabas existentes trajo consigo, como era previsible, la inmediata movilización clerical.

El arzobispo de Toledo y Primado de España, cardenal Aguirre, envía una carta a los diferentes prelados exhortándolos a la movilización de los fieles de sus respectivas diócesis contra las agresiones gubernamentales. Los mecanismos de organización y propaganda que los diferentes grupos confesionales habían ido perfeccionando en los últimos tiempos dieron prueba de su eficacia. La primera medida que se pone en marcha es la recogida de firmas a la entrada de las iglesias en apoyo de las protestas, acción que completan los miembros de las diferentes organizaciones católicas recogiendo apoyos de puerta en puerta. Miles y miles de telegramas se acumulan en los despachos gubernamentales, compartiendo espacio con los escritos que diversas asociaciones de mujeres católicas entregan personalmente al propio Canalejas en algunas de las audiencias que se ve obligado a conceder. La prensa confesional se encarga de mantener viva la llama de la protesta[1]. A partir de un resumen de las opiniones expresadas por los diferentes periódicos que incluye El Restaurador, de Tortosa, en una de sus ediciones de aquellos días críticos[2], podemos intuir la posición que mantuvieron en este tiempo: la mayoría incluyen llamamientos a la firme protesta de todos los católicos («¿Para cuándo se guardan los telegramas y los álbumes si no se emplean en estas ocasiones», Diario de Galicia); otros hablan de la firme decisión de oponerse a aquellas medidas («¡Los católicos españoles llegaremos hasta donde sea necesario!», La Región, de Orense); algunos irán más lejos y con terminología bélica llamarán a la confrontación («Demostremos al gobierno que el ejército de sus enemigos es formidable», La Voz de Valencia; «…la batalla está próxima y creemos que ha de ser cruda», El Carbayón, de Oviedo; «Los soldados ocuparemos el puesto que se nos señale, resueltos a sucumbir antes que a capitular», El Diario de Ávila). Los obispos, por su parte, celebran ceremonias de desagravio en los templos, al tiempo que dan a conocer la convocatoria de grandes mítines contra los proyectos gubernamentales. El 21 de junio envían una carta a Canalejas para trasladarle su honda preocupación por las últimas disposiciones llevadas a la Gaceta acerca de las Órdenes religiosas y la libertad de cultos. No entienden tampoco que mientras se mantienen negociaciones diplomáticas se anuncie el proyecto de prohibición de nuevas asociaciones religiosas:

No se comprende por nadie la razón de ocuparse y preocuparse tanto de disminuir el número de las casas de oración y estudio, mientras nada eficaz se hace para que sean menos las casas de corrupción, y las escuelas de ateísmo, y los centros de propaganda antimilitarista y antipatriótica, y los periódicos que con notoria infracción de las leyes socavan y minan los cimientos de la familia, de la propiedad y del orden.


[1] Es preciso destacar el creciente protagonismo que van adquiriendo los diarios que, durante los primeros años del siglo, surgen en las distintas capitales de provincia con el propósito de llegar a un sector creciente de la población que ve con reparos el extremismo de la prensa carlista e integrista.  Entre todos ellos destaca El Correo de Andalucía, fundado en 1899, y La Gaceta del Norte, que saldrá a la calle en 1901. Por lo que respecta a Madrid, será El Universo (1900) el diario que desempeñe este cometido hasta que, precisamente en plena campaña contra la política religiosa de Canalejas, aparezca El Debate, el cual se habrá de convertir en el diario de referencia del catolicismo hasta la Guerra Civil.

[2] Este periódico, subtitulado «Diario de propaganda católico-social y de avisos» realiza, al igual que otros de similar orientación ideológica, un pormenorizado seguimiento de la protesta que los grupos católicos están llevando a cabo por todo el país en contra de las medidas tomadas por el Gobierno. El miércoles 22 de junio incluye en su primera página el resumen de prensa al que me he referido; el 23 hace publica íntegramente la carta de protesta que envía la Junta central de Acción Católica a Canalejas; al día siguiente, hace lo propio con la que le envían los obispos y arzobispos.

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El artículo es un fragmento del libro  Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato, que puedes consultar pulsando sobre el título.

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Acerca de Macrino Fernandez Riera

Mis investigaciones se han orientado hacia el estudio de la historia de Asturias durante el Periodo Interrepublicano, dedicando una especial atención a la vida y obra de Rosario de Acuña y Villanueva. Publicaciones: La Escuela Neutra Graduada de Gijón (2005), Rosario de Acuña en Asturias (2005), Mujeres de Gijón, 1898-1941 (2006), Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato (2009), Deporte y educación física en Asturias. De los inicios a la guerra civil (2010), Rutas y senderos para disfrutar Asturias (en colaboración, 2013), ¿Quién fue Rosario de Acuña? (2017).
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