Las Dominicales del Libre Pensamiento

Aunque el artículo 13 de la Constitución de 1876 reconocía a los españoles el derecho de  «emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa», las cosas no fueron fáciles para quienes mantenían posiciones contrarias a los postulados canovistas. No hay más que recordar  que la Ley de Prensa del ministro de Gobernación Romero Robledo (enero de 1879)  encomendaba al Fiscal de Imprenta respectivo la interposición de denuncia ante el Tribunal especial de cualquier información que pudiera haber incurrido en delito de imprenta por «atacar directamente o ridiculizar los dogmas de la Religión del Estado, el culto, sus ministros o la moral cristiana».

Cabecera-Las-Dominicales

La situación mejorará con el cambio de partido gobernante. Sin esperar a que el 30 de julio la  Gaceta publicara  la Ley de Policía de Imprenta del Gobierno fusionista de Sagasta  que, al derogar las medidas cautelares y los tribunales especiales previstos por la legislación canovista,   el 4 de febrero de 1883 sale a la calle el primer número de  Las Dominicales del Libre Pensamiento, que se habrá de convertir en el medio de expresión de quienes en España se sienten especialmente atraídos hacia el movimiento librepensador que se extiende por Europa desde que a mediados de siglo grupos reducidos del proletariado y de la intelectualidad francesa habían adoptado una aptitud de abierta ruptura con el catolicismo.    El semanario madrileño,  dirigido por Ramón Chíes y Fernando Lozano, irá aglutinando a un creciente número de fieles lectores,  al tiempo que adquiere un reconocido prestigio que la llevará a convertirse en 1902 en  el portavoz de la Federación Internacional de Libre Pensamiento  en España, Portugal y América Íbera (Álvarez Lázaro: Masonería y librepensamiento en la España de la Restauración, 1985).

Dada la pluralidad de posiciones que por entonces mantienen los librepensadores españoles en relación con la política y la religión, Las Dominicales decide exhibir la suya desde el principio.  En el tema religioso, el semanario se muestra muy abierto, pues considera librepensadores a todos «cuantos con recto criterio de libre indagación racional, rechazando todo dogmatismo, llegan a conclusiones tan opuestas en el orden de la filosofía como el ateísmo y el espiritismo» (Las Dominicales del Libre Pensamiento, 6-3-1886). Por lo que se refiere a la política, su postura es nítidamente republicana, pues consideran que el libre examen, y la libre conciencia, precisan de la necesaria libertad religiosa y política: «es imposible separar la libertad religiosa de la libertad política; la libertad de pensamiento de la República». A pesar de que no fuera su propósito hacer del anticlericalismo su razón de ser, no tardaron en llegar las críticas de la jerarquía eclesiástica contra la publicación, a la que solían emparejar con El Motín, para referirse a ambas como «prensa sin decoro, impía, inmoral, necia».  Había diferencias, no obstante, pues la crítica que desde Las Dominicales se hacía de manera habitual a la acción pastoral ejercida por curas y prelados, a quienes consideran los principales responsables de la fanática oscuridad en la que vive el pueblo español, comparte espacio con una sentida preocupación por el fenómeno religioso, por la Moral, por la Verdad y la Libertad. Quizás fuera esa la causa de su éxito: no quedarse en la negación, en el anticlericalismo, sino combinar una actitud crítica ante la realidad religiosa del país con esperanzadoras promesas de un mañana prometedor,  sustentado en una espiritualidad más intensa y más auténtica;  quizás ahí resida la clave del respaldo encontrado por el semanario entre buena parte de la sociedad española que había decidido vivir al margen de la religión oficial, ya fueran ateos, protestantes, espiritistas o masones. Lo cierto es que la creciente difusión alcanzada situó a Las Dominicales en el centro de todas las críticas que emanaban desde los púlpitos y los confesionarios, siendo   varios los obispos que lanzaron amenazas de excomunión para aquellos fieles católicos que osaran posar sus ojos en las páginas del semanario. La gravedad del peligro parecía estribar precisamente en la combinación del mensaje que enviaban sus páginas: crítica (con un discurso anticlerical firme y riguroso, sin caer fácilmente en la palabra gruesa que tanto abundaba en otros medios) y esperanza (con apelaciones constantes a la moral, la solidaridad, la bondad, la sabiduría…)   Con mucha ironía refleja aquella situación  Demófilo, seudónimo de Fernando Lozano, a propósito  de nuevas amenazas de excomunión proferidas por los  obispos de Tuy y Orense a finales de 1884. En un escrito titulado Más excomuniones urge a los prelados a que en vez de excomulgar a los católicos que se atreven a leer Las Dominicales, les expliquen por qué las doctrinas propagadas en el periódico conducen a la perdición de las almas, que les digan

…que es malo sostener como nosotros que no se hurte, ni se mate, ni se mienta; que es malo propalar la idea de obrar el bien por el bien mismo; que es criminal afirmar que todos los hombres son iguales en esencia; que no es menos criminal sostener que se debe amparar y socorrer a los huérfanos, a los pobres, ser justo, clemente y misericordioso; que es un escándalo repetir en todos los números de nuestro periódico como lo hacemos lo de amaos los unos a los otros (28-12-1884).

Cada semana, desde las primeras de 1883, el periódico lleva a un número creciente de lectores el reconfortante mensaje de que es posible batallar contra todo lo que se opone al progreso de España, ya sea el fanatismo, los egoísmos, la hipocresía o el escepticismo. Al lado de los textos  de Ramón Chíes Gómez (Eduardo de Riofranco), Fernando Lozano Montes (Demófilo), José Francos Rodríguez, Odón de Buen, Rosario de Acuña y Villanueva o de Antonio García Vao, que no se cansan de arremeter contra quienes alimentan la superstición del pueblo, aparecen de manera habitual un sinfín de cartas llegadas de cualquier lugar aportando noticias de la batalla que en pro de la Verdad se lleva a cabo en cada pueblo; solidarizándose con quienes son víctimas de presiones y acosos; proponiendo campañas de solidaridad para ayudar a los que sufren algún tipo de persecución por su condición de librepensadores o por profesar otra creencia que no sea la católica; alabando los discursos, los libros, las veladas o los artículos que se muestran  especialmente combativos frente a la ceguera intelectual que sufre el país, o que aportan alguna idea de progreso… En suma, en poco tiempo el semanario se convierte en un vehículo de comunicación sumamente eficaz, de ida y de vuelta,   como bien atestiguan las informaciones que nos facilita García Abellán en relación con su difusión por tierras murcianas (Hernández- Ardieta, el lipre-pensador murciano, 1979).  El periódico no solo lleva la buena nueva a los principales núcleos del país sino que, además, recoge puntualmente la información que despachan en forma de sueltos o noticias los numerosos corresponsales que de manera espontánea contribuyen a que el semanario sea el punto de reunión de quienes están al margen de la religión oficial, favoreciendo de esa manera la cohesión de este heterogéneo grupo.

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Si te interesa el tema de este artículo,  en el siguiente enlace puedes consultar el libro   Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato (⇑)

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Acerca de Macrino Fernandez Riera

Mis investigaciones se han orientado hacia el estudio de la historia de Asturias durante el Periodo Interrepublicano, dedicando una especial atención a la vida y obra de Rosario de Acuña y Villanueva. Publicaciones: La Escuela Neutra Graduada de Gijón (2005), Rosario de Acuña en Asturias (2005), Mujeres de Gijón, 1898-1941 (2006), Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato (2009), Deporte y educación física en Asturias. De los inicios a la guerra civil (2010), Rutas y senderos para disfrutar Asturias (en colaboración, 2013), ¿Quién fue Rosario de Acuña? (2017).
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